Meditaciones


Meditaciones

Elija la meditación que desea leer y haga click sobre la misma para acceder al texto: Santa Ignorancia Saulo ¿por qué me persigues? Ser como Ella Vanidades, sólo vanidades Ver es crecer Soy pescador


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Santa ignorancia

Un sacerdote amigo solía decirme, en broma, que el octavo Sacramento es la santa ignorancia. Y que este “Sacramento invisible y desconocido” salvaba tantas almas como los otros siete. La explicación que me daba


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Saulo, ¿por qué me persigues?

El poder de la intervención directa de Dios cambiando el curso de la historia, es simplemente admirable. ¿Por qué lo hace El, cual es el criterio que utiliza para suscitar nuevos y renovados caminos


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Seamos Luz

Mirando a nuestro alrededor rápidamente comprendemos que el mundo es oscuridad, de tal modo que o bien alumbramos el mundo, o nos sumimos en su misma oscuridad. En cada instante de nuestra vida, sea


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Ser como Ella, la Inmaculada Virgen

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo puedo ser aunque más no sea un poco parecido a Ella? Parece tan difícil, tan inalcanzable, tanta distancia hay entre la Pureza infinita de la Madre de Dios y nuestras debilidades


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Si fuéramos buenos

Si fuéramos buenos, querríamos estar siempre últimos, y no primeros. Rogaríamos no ser invitados al escenario, ni a tomar el micrófono, ni a estar bajo el haz de los reflectores del mundo. Si fuéramos


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Sombra al pie del faro

Hace algunos años me dijo un hombre: “la sombra yace al pie del faro”. Y es una frase que ha quedado dentro de mi, reapareciendo en aquellos momentos en que la realidad me muestra


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Soy pescador

Soy pescador, hijo de la Iglesia que me envía a atravesar los mares del mundo en busca de almas, como lo hicieron Pedro y tantos otros a través de los siglos. Orgullo del pescador,


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Un Mendigo de amor

Jesús se manifestó a muchas almas a través de los siglos, a partir de aquel día en que Sus amigos, discípulos, apóstoles y Su propia Madre presenciaron Su Ascensión al Reino. De este modo,


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Vanidades, sólo vanidades

Somos tan poca cosa, nada en realidad. Y sin embargo, ¡cuantas vanidades envuelven nuestro temperamento! Las más comunes son las vanidades de nuestro cuerpo, o de nuestra capacidad de “ganar” o “tener éxito” bajo


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Y el Señor lloró…

Hay un lugar en Jerusalén llamado Dominus Flevit, que quiere decir literalmente “El Señor lloró”. Dice la tradición que desde este punto observó Jesús la ciudad, y sabiendo lo que ocurriría en ella, lloró.


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La luciernaga

Una oscuridad asfixiante nos envuelve, no se ve nada alrededor, nada que nos permita comprender las realidades espirituales que permanentemente hacen refugio en nuestras mentes, en nuestra alma. Lo único que se ve y


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Ver es crecer

Cuando tenia quince años pensaba que sabía todo, que todo era posible A los veinte miraba para atrás y decía: que poco sabía a mis quince años, que débil era. ¡Ahora si que estoy


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